12/09/2026
Musée d'Orsay !
Para no hacerla larga, me encantó! Muchísimo más que el Louvre! 😝
El poder ver tantas obras maestras juntas a veces puede ser empalagoso. El ojo se cansa y muchas veces, al terminar la visita uno comienza a ver casi obligado, para no irse sin ver tal o cuál pintura.
Acá me pasó completamente lo opuesto. No me alcanzaron las 5 horitas que estuve. Una maravilla de colección. Justo lo que a mí más me gusta que es el siglo 19, sobretodo francés.
Obviamente el plato fuerte era van Gogh, más por un capricho mío. Cuando tenía unos 11-12 años solía tener un libro de obras de van Gogh y en mi cole justo comenzamos a pintar con pasteles al óleo. Llegaba a casa y me ponía a copiar cada página de ese libro. Algún día publicaré esos dibujitos.
Antes de eso, yo no sabía casi nada de pintores o de la pintura en si. Pero Van Gogh fue como una introducción ejemplar. Me hizo enamorarme del color y del estilo que tenía. Fue como la puerta de entrada a un mundo mucho más complejo y bello, pero que al iniciar, me llevo sin juicios a amar la pintura. Luego de esas copias que hice, intenté conocer a otros pintores de su época y continuar. Pero no me salían, me frustraba y volvía a van Gogh. En fin, entenderán que ver todas esas obras que pintaba de niño en vivo, me conmovieron y me hiceron apreciar la obra y la influencia que tuvo este señor en tantas personas. Un grande por la simpleza de lenguaje y por su honestidad palpable. Difícil para aquellos que buscan y rebuscan en la pintura, conceptos y significados complejisimos. El tipo la tenía clara.
Ni que hablar de los demás. Para que mencionar a todos los demás. Puedo decir que me sorprendió mucho Courbet y Sisley. Este último gana mucho en vivo. Los pasteles de Degas, como si los hubiese pintado ayer.
Yendo un poco para atrás, Bougeurau fue una locura. Sobretodo en el nacimiento de Venus, la luz que toca a la Dios es casi celestial, sublime, como la roza con tanta delicadeza.
Otra sorpresa fue Henri Rousseau, en la u solía pasar de largo, pero en vivo gana mucho. Sobretodo este cuadro "La encantadora de Serpientes" me voló la cabeza. Misterio y lujuria.
La no tan sorpresa fue Odilon Redon, que cada vez que me lo encuentro me gusta menos y menos.
Bueh, como siempre, hablaría horas de cada obra/artista, más aun de un museo como este. Que cabe mencionar, algo malo tiene que tener y es la disposición. Es un laberinto infernal. Pero bueno, que se le puede esperar de una ex estación de trenes.
Ah, me encontré con un cuadro de Valentín Serov, que fue como encontrarte con tu bro después de años. Me hizo recordar todas las paseadas que tenía en la Tretyakov de Moscú. Y siendo honestos, este fue el mejor retrato que ví ese dia. Y es que hay algo que los rusos captan re bien y es la psicología y el fuero interno de la gente...y si no pregúntenle al buen Fyodor
Un abrazo amigos!