19/07/2026
¿El secreto de la ingeniería antisísmica ya era conocido hace miles de años?
A simple vista parece solo una pequeña piedra encajada entre grandes bloques. Sin embargo, detrás de este detalle se esconde una de las soluciones constructivas más ingeniosas de la antigüedad.
En lugares como Perú, Turquía, Egipto e Italia pueden encontrarse ejemplos de bloques de piedra ensamblados con gran precisión. En algunos casos, pequeñas piezas de encaje o "llaves" de piedra ayudaban a mejorar la estabilidad de las estructuras y a mantener alineados los bloques.
En las construcciones de mampostería poligonal, la ausencia de morteros rígidos permitía que los bloques se acomodaran ligeramente durante un sismo, disipando parte de la energía sin colapsar de inmediato. Este principio, combinado con el peso de las piedras, el ajuste preciso y la geometría del ensamblaje, explica en parte por qué muchas de estas obras han resistido el paso del tiempo y numerosos terremotos.
Aunque existen diferentes teorías sobre el papel específico de estas "llaves" y no todas las civilizaciones utilizaron exactamente la misma técnica, resulta fascinante que culturas separadas por miles de kilómetros desarrollaran soluciones constructivas con principios similares.
La ingeniería moderna continúa estudiando estas obras para comprender mejor cómo nuestros antepasados lograron construir estructuras capaces de perdurar durante siglos.