07/07/2026
||| Cada 2 de julio, el Perú recuerda con orgullo a Pedro Paulet Mostajo, el genio arequipeño nacido en 1874 que asombró al mundo al convertirse en el precursor de la astronáutica y la propulsión espacial. Sin embargo, reducir su memoria al "peruano que soñó con cohetes" es dejar de lado su faceta más revolucionaria: Paulet no veía a la ciencia como una simple curiosidad de laboratorio, sino como el motor urgente para industrializar y modernizar nuestra patria.
A 152 años de su nacimiento, su pensamiento cobra más vigencia que nunca en un país que sigue atrapado en la exportación de materias primas e importación de tecnología. En 1905, cuando asumió la dirección de la Escuela Nacional de Artes y Oficios por encargo del gobierno, Paulet dejó en claro que el verdadero desarrollo estaba en el capital humano y en la educación técnica del obrero. No hablaba de la Luna; hablaba de fábricas, de valor agregado y de soberanía tecnológica.
Como señala el físico nuclear Rolando Páucar, el verdadero homenaje a este ilustre arequipeño no es repetir cada año cómo sus diseños inspiraron al Apolo 11, sino ejecutar la tarea que el Estado dejó inconclusa: convertir la ciencia en una infraestructura productiva y una política nacional. Proyectos actuales como la repotenciación del reactor nuclear RP-10 demuestran que el conocimiento aplicado genera riqueza real. Es hora de dejar de debatir únicamente cómo repartir los recursos naturales y empezar a discutir cómo generar riqueza a través de la innovación y la mente de nuestros propios científicos.
📝🖥️🎨 Christian ©