27/07/2026
: cuando el trauma no termina al sobrevivir.
"Comprender el trastorno que cambia la vida y que sí tiene tratamiento"
Hay personas que logran salir con vida de un accidente, una agresión, una guerra, un secuestro, un abuso sexual o la pérdida violenta de un ser querido. Sin embargo, aunque el peligro haya terminado, su mente continúa viviendo el mismo episodio una y otra vez.
A esto se le conoce como "Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)", una condición psicológica y neurobiológica que altera profundamente la forma en que una persona piensa, siente y se relaciona con el mundo.
El trauma no solo deja cicatrices en el cuerpo; también puede modificar el funcionamiento del cerebro, la percepción de seguridad y la confianza en los demás.
¿Qué es el Trastorno de Estrés Postraumático?
El TEPT es un trastorno que puede desarrollarse después de experimentar o presenciar un acontecimiento extremadamente traumático que amenaza la vida, la integridad física o emocional de una persona.
No todas las personas desarrollan este trastorno después de un evento traumático. La diferencia depende de múltiples factores biológicos, psicológicos y sociales.
Se estima que:
* Entre el 60 % y el 70 % de las personas experimentarán al menos un evento traumático durante su vida.
* Aproximadamente entre el 6 % y el 8 % desarrollarán Trastorno de Estrés Postraumático en algún momento.
* La prevalencia suele ser mayor en mujeres que en hombres.
* Los grupos con mayor riesgo incluyen militares, policías, personal de emergencia, víctimas de violencia familiar, abuso sexual, secuestro, migrantes y sobrevivientes de desastres naturales.
de riesgo
Diversos elementos aumentan la probabilidad de desarrollar TEPT:
* Historia de abuso infantil.
* Violencia familiar.
* Falta de apoyo emocional.
* Antecedentes de ansiedad o depresión.
* Experiencias traumáticas repetidas.
* Pérdidas afectivas importantes.
* Vulnerabilidad genética.
* Consumo de alcohol o dr**as.
* Escasas habilidades para afrontar el estrés.
principales
El cerebro permanece en un estado permanente de alerta.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
"Revivir el trauma"
* Pesadillas.
* Flashbacks.
* Recuerdos invasivos.
* Sensación de volver a vivir el evento.
"Evitación"
* Evitar lugares.
* Evitar personas.
* Evitar conversaciones relacionadas con el trauma.
* Aislamiento social.
"Alteraciones emocionales"
* Culpa.
* Vergüenza.
* Irritabilidad.
* Tristeza profunda.
* Miedo constante.
* Pérdida del interés por la vida.
"Hiperactivación"
* Insomnio.
* Sobresaltos exagerados.
* Hipervigilancia.
* Ansiedad permanente.
* Dificultad para concentrarse.
de situaciones que pueden desencadenarlo
* Accidente automovilístico grave.
* Violencia doméstica.
* Violación.
* Abuso sexual infantil.
* Secuestro.
* Asalto con violencia.
* Tortura.
* Guerra.
* Desastres naturales.
* Incendios.
* Explosiones.
* Pérdida violenta de un hijo.
* Atentados.
* Bullying severo y prolongado.
¿Qué ocurre en el cerebro?
El trauma modifica temporalmente el funcionamiento de estructuras cerebrales como:
* Amígdala: permanece hiperactivada y mantiene la sensación constante de peligro.
* Hipocampo: presenta dificultades para organizar adecuadamente los recuerdos traumáticos.
* Corteza prefrontal: disminuye su capacidad para regular las emociones intensas y controlar las respuestas impulsivas.
Por ello, la persona puede reaccionar como si el peligro siguiera presente, incluso cuando objetivamente ya terminó.
El tratamiento psicológico constituye la base del abordaje del TEPT y debe adaptarse a las necesidades de cada persona. Entre las intervenciones con mayor respaldo científico se encuentran:
* Terapia Cognitivo-Conductual centrada en el trauma.
* Terapia de Exposición Prolongada.
* Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR).
* Terapia Cognitiva para el TEPT.
* Terapia Humanista-Gestalt, útil para favorecer la integración de la experiencia traumática, el fortalecimiento del autoconcepto, el trabajo emocional y la recuperación del sentido de seguridad y presencia.
* Técnicas de regulación emocional.
* Entrenamiento en respiración y relajación.
* Mindfulness como complemento terapéutico.
* Terapia familiar cuando el entorno también se ha visto afectado.
¿Cuándo es necesario tratamiento psiquiátrico?
En algunos casos, el acompañamiento psiquiátrico resulta recomendable, especialmente cuando:
* Existe depresión mayor.
* Hay ataques de pánico intensos.
* El insomnio es persistente y grave.
* Aparecen ideas suicidas.
* Existe riesgo de autolesión.
* Hay consumo problemático de sustancias.
* Los síntomas son tan intensos que dificultan iniciar o sostener la psicoterapia.
El tratamiento farmacológico suele incluir, según valoración médica individual, antidepresivos (particularmente inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y otros medicamentos dirigidos a controlar síntomas específicos. La medicación no elimina el trauma, pero puede disminuir su intensidad y facilitar el proceso psicoterapéutico.
¿Se puede superar?
Sí.
Con tratamiento oportuno, apoyo social y un proceso terapéutico adecuado, muchas personas logran recuperar su funcionalidad, reducir significativamente los síntomas e integrar la experiencia traumática sin que esta siga gobernando su vida.
Sanar no significa olvidar lo ocurrido; significa que el recuerdo deja de controlar el presente.
El Trastorno de Estrés Postraumático no es un signo de debilidad ni una falta de carácter. Es la respuesta de un cerebro que intentó sobrevivir a una experiencia extrema. Pedir ayuda profesional es un acto de valentía y el primer paso para recuperar la tranquilidad, reconstruir la confianza y volver a vivir con esperanza.
Dr. Psic. Andrés Quirazco
Humanista Gestalt