07/09/2026
Pasar de perra a Madre Naturaleza no significa dejar de ser fuerte, salvaje o intensa. Significa aprender a dirigir esa fuerza.
La perra pelea por sobrevivir.
La Madre Naturaleza crea, nutre, protege y transforma.
Antes podía vivir desde el impulso, desde la defensa, desde demostrar que nadie podía conmigo. Era fuego, era instinto, era guerra.
Hoy quiero ser tierra.
Tierra que sostiene.
Agua que fluye.
Fuego que transforma.
Viento que libera.
Flores que florecen incluso después de haber sido pisadas.
Pasar de perra a Madre Naturaleza es dejar de gastar mi energía en demostrar quién soy y empezar a utilizarla para crear la vida que quiero.
Ya no quiero conquistar desde la fuerza; quiero atraer desde mi abundancia.
Ya no quiero pelear por un lugar; quiero crear un lugar donde todo pueda florecer.
Ya no quiero sobrevivir; quiero vivir, disfrutar, nutrir y multiplicar.
Porque descubrí que mi poder no estaba solamente en ser una mujer que podía con todo.
Mi verdadero poder está en ser creadora.
En mis manos puede crecer una semilla.
De mi energía puede nacer una idea.
De mi amor puede surgir un hogar.
De mi presencia puede florecer una mujer más fuerte.
Ya no soy solamente la mujer que sobrevivió a la tormenta.
Soy la naturaleza que aprendió a florecer después de ella.
Y si alguna vez fui una perra de guerra, hoy elijo ser Madre Naturaleza: salvaje, abundante, sensual, protectora, creadora y libre.
Porque la naturaleza no pide permiso para florecer.
Simplemente florece.