21/08/2026
En este proyecto quise resolver algo que veo seguido en la práctica: dos volúmenes independientes que necesitan dialogar entre sí, sin que ninguno pierda su función propia.
La solución fue un pasillo que conecta en dos direcciones —vertical y horizontal— y que dejé de pensar como simple circulación. Para mí, ese pasillo es el punto de encuentro entre quienes habitan el espacio, y al mismo tiempo la vía por la que entra luz y ventilación natural a toda la vivienda.
La orientación tampoco fue arbitraria: la fachada sur da directo al Océano Pacífico, así que diseñé pensando en aprovechar esa vista como parte de la experiencia diaria de habitar el lugar.
En materialidad, opté por block cara de piedra color arena, que se integra casi por completo con la arena del sitio, además de teja de la región y carpintería en madera natural. La intención siempre fue que la edificación se sintiera parte de lo que ya existe en el terreno, y no algo ajeno a él.
Así entiendo yo la arquitectura: como un ejercicio de contexto, antes que de imposición.