01/08/2026
Este proyecto parte de una premisa sencilla: crear una casa que no compita con su entorno, sino que lo convierta en parte de la experiencia cotidiana.
Dos volúmenes puros se separan para dar origen al verdadero protagonista: un vacío. Un patio central que organiza las circulaciones, introduce luz natural, favorece la ventilación cruzada y mantiene una relación constante con la vegetación existente.
La fachada prescinde de elementos decorativos. Su carácter proviene únicamente de las proporciones, la profundidad de los planos, la sombra y la honestidad de los materiales. Cada abertura responde a una vista específica, protegiendo la privacidad sin renunciar a la conexión con el exterior.
En el interior, los espacios se suceden de manera natural. No existen recorridos forzados; la casa se descubre gradualmente, permitiendo que la luz, los árboles y las perspectivas cambien la percepción del espacio a lo largo del día.
Más que diseñar una vivienda, buscamos construir una atmósfera: un lugar donde el silencio arquitectónico tenga tanto valor como los espacios habitables.