20/03/2026
Un espacio donde la arquitectura se convierte en pausa.
Materia, luz y proporción construyen un lugar para mirar hacia adentro. Este espacio se concibe como el núcleo espiritual del proyecto, un volumen que se eleva y se vuelve visible desde distintos puntos de la casa, funcionando como un hito que acompaña la vida cotidiana.
Su materialidad, dominada por un muro de tierra compactada (tapial), establece un contraste profundo y honesto, anclando el espacio a lo esencial y lo atemporal. La luz, cuidadosamente controlada, genera un juego de sombras y penumbra que envuelve el ambiente en una atmósfera introspectiva.
Más que un oratorio, es un espacio que invita a la pausa y la contemplación, donde la arquitectura sugiere la presencia de algo que nos trasciende, recordándonos que existe una dimensión más allá de lo tangible.