ARQUITECTURA
En nuestra ciudad de Guadalajara tierra de artesanos, mucha de la actividad de la construcción está aún muy ligada al trabajo manual. De hecho, actualmente el oficio y el trabajo con las manos son considerablemente comunes en la población de México. En nuestra oficina existe una apertura a esta condición, en donde buscamos que forme parte fundamental del trabajo que hacemos. Perseguimos una manera de operar en la cual se establecen reglas para que el proyecto permita al albañil participar en la obra y trasladar a ella con su apropiación nuestras intenciones. Exploramos y creamos las condiciones donde la anticipación y la planeación admiten la imprecisión y la improvisación. Un avión de barro encontrado en un mercado de artesanías en el Perú ocupa un lugar visible en nuestro estudio. Se trata de un objeto que nos recuerda ideas significativas, por un lado representa los avances de la tecnología, la globalidad y el desafío de la gravedad, temas que hablan de nuestro tiempo. Sin embargo este avión está pintado a mano, moldeado por manos de artesanos, dentro de él tiene estatuillas pequeñas que figuran peruanos a bordo, no vuela, solo representa la idea de volar. Esta artesanía posee una rótulo que indica Air France sin embargo en las alas tiene una bandera peruana. A la vez que habla de una empresa transnacional enuncia la imagen de un filtraje, de una apropiación cultural regional. En un punto de equilibrio entre el entendimiento de nuestra situación regional, geográfica y sociocultural, donde el artesano es parte de la construcción, y entre las necesidades y aspiraciones de nuestro tiempo que la arquitectura debe atender. La manera anónima, artesanal y primitiva de construir, tal como la aborda Bernard Rudofsky en su libro Architecture Without Architects, donde muestra arquitecturas vernáculas y hechas por artesanos, para nosotros es una oportunidad donde podemos reconocer temas vigentes para el trabajo de nuestro tiempo. Vemos que la cabaña Maya que aún se sigue construyendo y habitando en la península de Yucatán desde hace cientos de años, tiene valores y principios tan actuales como la casa Domino de le Corbusier o la Casa Farnsworth de Mies Van der Rohe, en las que por un lado los muros se liberan del compromiso de portar la cubierta, ambas arquitecturas tectónicas admiten la posibilidad de la fachada y planta libre, comparten una composición tripartita donde existe una base que regula la irregularidad del terreno, una estructura que soporta la cubierta a manera de peristilo y una cubierta que remata el edificio. La gran diferencia es la técnica con que se abordan ambas construcciones: en la más contemporánea el artesano ha salido de la escena para dar cabida a nuevos procesos de construcción, lo que genera una figura superficial distinta. Nos gustaría poder construir una reflexión que cuestione de manera crítica el papel del oficio artesanal en la arquitectura contemporánea en contextos como el nuestro y en el mundo. Nos interesa plantear el tema de lo artesanal, no por la nostalgia de un instrumento en extinción, sino por las posibilidades sustentables y temas vigentes que tal vez podrían recuperarse o seguir usándose en nuestro tiempo.