18/10/2025
Durante décadas, muchas ciudades del mundo utilizaron lámparas de sodio para iluminar calles y vecindarios con un resplandor ámbar suave. Estas luces reducían el deslumbramiento, eran amigables con la vista y generaban una sensación de calma nocturna
En años recientes, han sido reemplazadas por farolas LED blancas, que ofrecen mayor eficiencia energética y menores costos de mantenimiento. Sin embargo, muchos residentes extrañan el tono cálido y nostálgico de las luces de sodio, asociadas con noches tranquilas y memorias vívidas.
Algunas ciudades están probando LEDs de tonos cálidos (2200K–2700K) o estrategias de atenuación nocturna para recuperar esa atmósfera sin perder eficiencia. El debate continúa sobre cómo equilibrar tecnología, estética y bienestar urbano.