18/05/2026
La alimentación de las cabras aquí es simple, pero bien pensada.
Una de las bases es la tusa, la hoja de la mazorca de maíz.
La consigo en el mercado con un señor que me guarda ese desperdicio, y funciona como su principal fuente de fibra.
También uso zacatón del terreno.
Normalmente se los corto y se los raciono, pero de vez en cuando las dejo pastar libremente.
Así aprovechan directo del suelo, ayudan a podar y también fertilizan el espacio.
Siempre de forma controlada.
Para complementar, voy a una cooperativa agrícola donde consigo vegetales a buen precio: brócoli, zanahoria, repollo, ejotes… y a veces otros.
Muchos son productos de descarte.
No porque estén malos, sino porque no cumplen estándares del supermercado: tamaño, forma o color.
Pero aquí todo eso sigue teniendo valor.
Las cabras lo aprovechan, nosotros también a veces, y se evita desperdicio.
Al final, la idea es simple: cerrar ciclos.
Lo que para unos ya no sirve, aquí se convierte en alimento.