28/08/2026
Arquitectura desde la preexistencia.
Toda intervención sobre una arquitectura existente comienza con una decisión: imponer un nuevo lenguaje o escuchar el que el lugar ya contiene.
En este proyecto optamos por la segunda.
La vivienda original, concebida como una casa de campo, conservaba una manera de ocupar la parcela profundamente vinculada a su entorno. Nuestra intención no fue borrar esa memoria, sino reinterpretarla para responder a una nueva forma de habitar: la de un hogar familiar contemporáneo.
La ampliación nace desde el respeto a la preexistencia. No busca imitarla, pero tampoco competir con ella. Lo nuevo se reconoce como nuevo; lo existente conserva su identidad. Entre ambos aparece un diálogo construido a través de la proporción, la materia y el tiempo.
El mortero de cal, la teja cerámica, el albero o los pavimentos pétreos no se entienden aquí como un ejercicio de nostalgia, sino como materiales capaces de mantener el vínculo con el lugar. Del mismo modo, el paisajismo renuncia a una imagen excesivamente ajardinada para recuperar el carácter natural de la parcela, permitiendo que la arquitectura siga formando parte del paisaje que siempre la ha acompañado.
Creemos que intervenir sobre una preexistencia no siempre consiste en conservar el pasado, sino en darle continuidad.
Porque una arquitectura arraigada no es la que permanece inmóvil, sino la que es capaz de evolucionar sin perder su identidad.
¿Creéis que una ampliación debe fundirse con la arquitectura existente o expresar con claridad el tiempo al que pertenece?