05/06/2026
La inercia térmica es una de las estrategias más efectivas para reducir la demanda de energía activa y aprovechar únicamente las gestión solar para alcanzar el confort interior.
Los materiales capaces de almacenar temperatura son aquellos que tienen una elevada inercia térmica. Bien gestionados, pueden acumular calor durante el invierno y frescor durante el verano, ayudando a mantener temperaturas más estables en el interior de los edificios.
Suelen ser materiales densos y pesados, como la cerámica, la tierra o la piedra, y pueden incorporarse en forma de muros, pavimentos o elementos constructivos con masa suficiente para almacenar energía.
La arquitectura mediterránea tradicional está llena de ejemplos que aprovechan la inercia térmica de muros y pavimentos para almacenar temperatura y maximizar el confort de forma pasiva. Sin embargo, la utilización de sistemas activos como la calefacción y el aire acondicionado ha hecho que, en muchos casos, la arquitectura pierda parte de ese sentido común y de la sabiduría acumulada durante siglos.
Siguiendo nuestra serie sobre los principios del bioclimatismo, hoy hablamos de la inercia térmica, una de las claves para crear espacios de vida más saludables, confortables y adaptados al clima.
Puedes leer el artículo completo en el apartado de de nuestra web: https://www.slowstudio.es/research/principios-bioclimatismo-inercia-termica
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