15/03/2026
A veces, cuando desmontas algo viejo, descubres una historia.
Empecé a construir una estufa en una casa antigua, en el lugar donde había una chimenea tradicional.
Desmontamos la chimenea y tuve que abrir un poco la pared. Entonces apareció un hueco.
En ese momento entendí que allí había estado **el primer hogar de la casa**.
En las casas antiguas de Andalucía lo llamaban *la llar*.
Aquí se cocinaba, aquí se calentaba la familia en invierno, aquí se secaba la ropa después de la lluvia. Era el lugar alrededor del cual giraba la vida de la casa.
Con el paso del tiempo todo cambió, y en el lugar del antiguo hogar apareció una chimenea.
Ahora ha llegado el momento de una tercera transformación.
Más de cien años después, aquí volverá a haber fuego.
Pero con una nueva forma: una estufa de ladrillo.
La vida sigue, las tecnologías cambian…
pero la casa permanece.
Y el lugar del fuego también.
Solo que cada época le da un nuevo rostro.