30/08/2026
Se fue la luz en el barrio. Usted está en la cocina. ¿Abre el refrigerador o no lo abre?
La respuesta corta es B, y no es por terquedad.
Un refrigerador cerrado aguanta el frío bastantes horas por sí solo, porque adentro no hay solo aire: hay comida, botellas y hielo que también están fríos y se lo van pasando entre ellos. Mientras la puerta esté cerrada, ese frío se queda ahí guardado.
En el momento en que usted abre, todo el aire frío se cae al piso — el frío pesa — y entra aire tibio de la cocina en su lugar. Con dos o tres aperturas, se le fue en minutos lo que iba a durar horas.
Tres cosas que sí sirven mientras no hay luz:
1. Decida ANTES de abrir qué va a sacar, y sáquelo todo de una sola vez.
2. El congelador se abre todavía menos que la parte de abajo. Es el que más frío tiene guardado y el que más le sirve.
3. Si sabe que va a ser largo, junte lo del congelador todo en un solo rincón. Amontonado se conserva mejor que regado.
Y cuando vuelve la luz, déjelo trabajar tranquilo un rato antes de meterle cosas nuevas.
¿Usted es de A o de B? Conteste con la letra aquí abajo.