10/09/2026
Hace un año, el reto era crear una habitación funcional para unos mellizos dentro de un espacio muy reducido. Cada centímetro tenía que estar bien pensado.
Lo que no sabíamos era que, un año después, llegaría una mudanza y con ella una nueva pregunta: ¿cómo adaptar lo que ya habíamos diseñado a una nueva casa sin empezar de cero?
Muchas de las piezas encontraron su lugar en la nueva habitación y el diseño evolucionó junto con las necesidades de la familia.
Y quizás esa sea una de las cosas que más nos gusta de este proyecto: nos recuerda que invertir en diseño no significa necesariamente crear algo que solo funcione en una casa.
Cuando las decisiones se toman pensando en la funcionalidad, la versatilidad y en quienes habitan el espacio, un buen diseño puede transformarse, adaptarse y acompañarte también en nuevas etapas.