26/08/2026
Una estructura metálica no depende únicamente de sus columnas y vigas principales. Cada elemento cumple una función específica para transmitir las cargas y proporcionar estabilidad al conjunto.
En esta estructura a dos aguas intervienen principalmente:
Cerchas o vigas principales: reciben las cargas de la cubierta y las transfieren hacia las columnas.
Columnas: trabajan como elementos verticales y conducen las cargas hacia la cimentación mediante las placas base y pernos de anclaje.
Correas de cubierta: sirven de apoyo para la lámina o sistema de cubierta y distribuyen las cargas hacia las cerchas principales.
Arriostramientos o cruces: ayudan a controlar los desplazamientos laterales y aportan estabilidad frente a acciones como el viento y otras cargas horizontales.
Placas base y pernos de anclaje: permiten realizar la conexión entre la estructura metálica y el elemento de concreto, asegurando una correcta transferencia de esfuerzos.
La separación entre pórticos, el tipo de perfil, la pendiente de la cubierta, las conexiones y las dimensiones de cada elemento deben definirse mediante un diseño estructural, considerando las cargas permanentes, sobrecargas de uso, viento y las condiciones particulares del proyecto.
Una buena estructura no consiste simplemente en “unir perfiles metálicos”; cada elemento debe trabajar como parte de un sistema estructural correctamente diseñado.