Cerros Isla es una organización sin fines de lucro que busca integrar los Cerros Isla a la trama de áreas verdes de Santiago. Su fin es recuperar y consolidar las áreas verdes que existen en nuestra capital, poniendo en valor la geografía y el paisaje autóctono de la región metropolitana. La ciudad de Santiago se encuentra emplazada en un valle rodeado por la Cordillera de los Andes, la Cordillera de la Costa, el Cordón de Chacabuco y la Angostura de Paine. A pesar de que tenemos conciencia de nuestro entorno geográfico, pocas veces recordamos que esta condición montañosa se manifiesta al interior del valle en los cuerpos que conocemos como "Cerros Isla". De esta manera, el paisaje de Santiago se caracteriza por el inevitable encuentro de estas piezas geográficas con la ciudad. Desde que Santiago se fundó a los pies del cerro Santa Lucía, la expansión de la mancha urbana ha ido configurando la topografía del valle sin ser capaz de reconocerla, de tal forma que, quienes planifican la ciudad no han sabido incorporar a los cerros isla como parte de un sistema ecológico integral. Como consecuencia de esta ruptura, los cerros han ido quedando aislados de recursos hídricos, corredores ecológicos y otras áreas verdes urbanas como parques y plazas, presentando cuadros de degradación en sus ecosistemas. Por otro lado, los cerros isla son un paño considerable de superficie libre dentro de la mancha urbana de Santiago, constituyendo un recurso significativo para aumentar la cantidad de áreas verdes. Si se considera además que las comunas con menos recursos y áreas verdes son justamente donde se localizan la mayoría de los cerros isla, éstos se transforman en una herramienta clave para mejorar la distribución de estas áreas dentro de la ciudad. Además, los cerros isla son una oportunidad para promover principios de equidad en los procesos de desarrollo urbano, aumentando la calidad de vida de los ciudadanos. En este sentido, la ciudad no debe ser comprendida como un territorio construido y sus elementos naturales como espacios residuales. Los principios de la ecología del paisaje dan luces sobre la compleja relación entre los distintos sistemas que componen el tejido de nuestras ciudades. Es así que entendemos la ciudad a escala territorial y a modo de mosaico ecológico, en la que los cerrosisla conforman un archipiélago que entrelaza lo natural y lo edificado. La organización Santiago Cerros Isla busca integrar los 26 cerros isla del Gran Santiago a un sistema metropolitano de áreas verdes. Si bien hoy nos enfocamos en aquellos cerros insertos en el área urbana de la capital, en un futuro esperamos expandir el radio de acción a cerros próximos y a otras ciudades del país que presenten la misma problemática. Como sabemos que es una tarea difícil que tomará su tiempo, queremos empezar a actuar desde hoy. Asimismo, buscamos aportar en el marco de la educación ecológica y cultural, informando y discutiendo temáticas que nos permitan reconstruir nuestro paisaje natural. En este sentido, hemos llevado a cabo la investigación "Plan de integración de los cerros islas al sistema de áreas verdes de Santiago" con el apoyo de Políticas Públicas de la Universidad Católica (linkeable a biblioteca en donde estará el archivo) y actualmente trabajamos levantando información sobre estos cerros; caso a caso. Esta página web es un espacio de colaboración mutua que tiene por objetivo fomentar la interacción entre todos los ciudadanos que quieren formar parte de este proyecto. Actualmente estamos construyendo una estrategia de generación de áreas verdes ejecutable en cerros que abarque tres aspectos fundamentales:- Una alianza público - privada con el fin de inyectar recursos en terrenos tanto públicos como privados en las distintas etapas del proyecto.
-Involucrar activamente a la comunidad en el diseño, construcción y mantención de los proyectos, generando mayores instancias de apropiación. Es necesario generar espacios educativos para valorar nuestro patrimonio paisajístico dentro de la ciudad.
- Implementar diseño paisajístico xerófito, con especies nativas de bajo consumo hídrico propias del clima Mediterráneo, que no requieran excesiva mantención.