11/05/2026
¿Cómo habitar la inmensidad de la Patagonia sin agredirla, y a la vez, garantizar el máximo confort en uno de los climas más extremos del mundo?
El encargo surgió de la necesidad de crear una pieza de arquitectura que fuera, ante todo, eficiente y móvil. El cliente buscaba una solución para el sector turístico en Punta Arenas que no requiriera los tiempos ni el impacto ambiental de una construcción tradicional en el sitio. La respuesta fue este módulo de 27 m², una síntesis de diseño y logística.
La Escala y el Transporte: La dimensión de 27 m² no es azarosa; está calculada para que el módulo sea transportable de manera segura por las rutas de Magallanes. Se proyectó un volumen compacto, pero trabajamos la altura y la transparencia para que, una vez instalado, la sensación espacial fuera de absoluta libertad.
La Apertura Visual: La idea central fue que el habitante nunca se sintiera encerrado. Se proyectaron grandes paños vidriados en los puntos de estancia (living y comedor) para que el paisaje exterior funcione como el principal elemento decorativo. La luz austral entra de forma directa, calefaccionando pasivamente el espacio durante el día, todo esto conforme a la nueva normativa térmica de Chile.
Materialidad y Sensaciones: Inspirado en la silueta del árbol bandera, el diseño extiende sus aleros sobre la terraza, emulando la resistencia de nuestra flora y brindando un refugio seguro ante la braveza del territorio. Buscamos crear un "nido" de confort absoluto: el uso de pavimentos amaderados y cielos limpios evoca una atmósfera de paz y contención. Para completar la experiencia, los detalles en negro actúan como bordes fotográficos, capturando la luz y convirtiendo cada vista exterior en una obra de arte natural en constante cambio.
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