02/04/2020
CIRCULO de la PRENSA de SANTIAGO del ESTERO
2 de abril
A 38 años de la guerra de Malvinas
DIA del VETERANO y de los CAIDOS en la
GUERRA de MALVINAS
“Los héroes de Malvinas nos enorgullecen de Patria y Nación.
Combatientes por el legítimo derecho de Soberanía Nacional,
Conmemoramos su lucha por un genuino Sentir Nacional" Gladys Loys
CONTEXTOS, MEMORIA y CONMEMORACIÓN
Rol de los Medios
Era el 2 de abril de 1982, Leopoldo Fortunato Galtieri transmitía la decisión de la Junta Militar de declarar la guerra a Gran Bretaña por las islas Malvinas. Su justificación: “interpretar” el sentir del pueblo.
“Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla. Si es necesario este pueblo, que yo trato de interpretar, está dispuesto a escarmentar a quien se atreva a tocar un metro cuadrado del territorio argentino”,
Junto a la guerra, se ponía en funcionamiento también, un poderoso mecanismo de propaganda, ejercido desde los grandes medios con el objeto de construir e instalar una visión falsamente triunfalista.
Durante los 74 días que duró la guerra (del 2 de abril al 14 de junio), casi la totalidad de los medios de comunicación, se abocaron a esta tarea, jugando un rol fundamental y estratégico en los planes militares.
La legitimidad de la guerra no podía quedar en manos sólo de los “medios estatales” manipulados por la genocida dictadura. Fueron claves, para fortalecer el poder de la campaña mediática y además, consecuentes con sus espureas connivencias, el rol de los “medios privados”, cuyos propietarios, mantuvieron una estrecha vinculación, social, política y económica con los militares del gobierno de facto..
Clarín y La Nación formaron parte de todas las operaciones mediáticas contestes con el proceso militar desplegado desde 1976.
Imposible no mencionar lo nefasto de la apropiación de Papel Prensa.
El plan económico de la dictadura, lo que Rodolfo Walsh definió como la “miseria planificada”, sólo era viable con un Estado terrorista, disciplinador y asesino. Pero este accionar del Estado, necesitaba convertirse en tolerable e invisible al mismo tiempo. Ese fue el rol de los medios. Y por eso fue el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz quien propuso a la Junta Militar que fueran Clarín, La Nación y La Razón los que se quedaran con este negocio a cambio de su complicidad. Este acuerdo no se tradujo sólo en el silencio ante los crímenes dictatoriales, sino también en el procesamiento periodístico y comunicacional que respaldó el reformateo político, económico y social de la Argentina.
Una de tantas pruebas la dio Clarín, que ya al día siguiente del golpe tituló: “Total Normalidad. Las Fuerzas Armadas ejercen el gobierno”.
El robo de Papel Prensa fue sangriento. Tras el dudoso accidente aéreo en el cuál murió su dueño, David Graiver, las tres fuerzas armadas, junto a los tres diarios, coordinaron el robo de la empresa a su viuda, Lidia Papaleo. La extorsión y los delitos de lesa humanidad enmarcaron el traspaso obligado de las acciones de la empresa, que a su vez nunca se pagaron, y tras lo cual la viuda y todo su entorno fueron secuestrados y torturados. Uno de ellos, Jorge Rubinstein, murió durante los tormentos.
El propio Jorge Rafael Videla inauguró la fábrica el 27 de septiembre de 1978 junto a los dueños de Clarín, La Nación y La Razón. “Esto es todo un mensaje”, reveló el dictador, al afirmar que se trataba de un “esfuerzo conjunto” entre el Estado dictatorial y los tres diarios.
Con los años, Clarín sometió a sus socios privados y contó con la complicidad tácita de los representantes de las acciones del Estado en Papel Prensa. Así monopolizó el insumo básico de todos los diarios del país y afianzó su poderío económico pero, sobre todo, su hegemonía política y discursiva. A partir de ese momento, cada línea que un diario quisiera publicar sería sobre papel provisto por Clarín. Y Clarín, con el papel de diario en sus manos, cercenó la libertad de expresión de periódicos pequeños y medianos de todo el país, a través de prácticas comerciales desleales y extorsivas en función de sus intereses.
En el marco y contexto de la Guerra de Malvinas, Clarín retribuyó con creces “el favor” de Papel Prensa. El 3 de Abril de 1982 tituló en su tapa: “Inminente recuperación de las Malvinas”. Pocas páginas más adelante, el editorial “La reconquista de las Malvinas” afirmaba lo siguiente: “Durante 149 años y 3 meses territorio irredento, las Malvinas fueron reintegradas ayer a la soberanía de La Nación (…) Las tropas argentinas (…) fueron a reparar la agresión antigua”. Al día siguiente publicó un aviso del Banco de la provincia de Buenos Aires que decía que “Las Malvinas, liberadas. Hoy como ayer, presentes para servir a la causa de la Patria.”
La cobertura mediática de la guerra de Malvinas devela que, por decisiones patronales y editoriales, la mayoría de los grandes medios de comunicación fueron transmisores de una visión que no tenía ningún asidero con la realidad de lo que realmente ocurría.
La última dictadura militar apeló absolutamente a todo, para perpetuar su modelo político, social, económico y cultural, su ideología del terror, su mandato apocalíptico sobre lo bueno y lo malo, su verdad y sus mentiras.
El comportamiento de los medios de comunicación es una cuestión que debemos rescatar para que la sociedad en su conjunto haga un juicio de valor y analice el papel nefasto y siniestro que cumplieron.
La historia de falsedades y falacias ha inundado un proceso histórico donde los actores son muchos. La derrota de las violencias tiene aristas múltiples, pero esencialmente, hay que valorar desde la Memoria y el Nunca Más, lo que implica un Estado de Derecho que reivindica en tiempos del coronavirus acciones desde el resguardo de las Dignidades.
Nuestros soldados en Malvinas fueron víctimas, y se sumaron a los mu***os y desaparecidos de aquel genocidio, una otra generación perdida, la Verdad, se hacen Memoria, que conjuga con pedido y espera de Justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos por la junta militar en Malvinas.
¡Nunca Más el delito de Estado de la violencia!
Las MALVINAS son ARGENTINA