09/09/2026
Hay edificios que, aunque los veamos todos los días, vale la pena volver a mirar.
El Kavanagh es uno de ellos.
En pleno Buenos Aires, su silueta escalonada lleva casi 90 años formando parte del paisaje de la ciudad. Y detrás de esa forma tan característica hay mucho más que una decisión estética.
Los distintos retiros del edificio permiten que la luz y el aire lleguen a sus espacios, mientras su estructura de hormigón armado hizo posible alcanzar una altura extraordinaria para su época.
Pero quizás lo que más nos interesa del Kavanagh es su vigencia.
Fue pensado desde la funcionalidad, las proporciones, la luz y la relación con su entorno. Sin necesidad de grandes ornamentos, encontró su identidad en la propia arquitectura.
Y eso es algo que compartimos desde EZA: creemos que un espacio no necesita excesos para tener personalidad. Necesita buenas decisiones.
La próxima vez que pases por Plaza San Martín, miralo un poco más de cerca.