02/07/2026
Felicidad y gratitud plena
20 AÑOS DE LA ORQUESTA INFANTO JUVENIL DE PUERTO MADRYN
La Orquesta Infanto Juvenil de Puerto Madryn, finalmente celebrará sus veinte años de existencia con una actuación especial que tendrá lugar el próximo domingo 5 de julio, desde las 18.00 en la Escuela Provincial N.º 219, ubicada en el Barrio Pujol, en Río Mayo y Tecka.
La Municipalidad de Puerto Madryn, a través de la Subsecretaría de Cultura informó que se prevé para la ocasión la participación de músicos invitados, ex docentes, ex estudiantes y la Camerata de Cuerdas de Puerto Madryn, con entrada libre y gratuita.
Cabe recordar que la Orquesta surgió en la ciudad de la mano de la iniciativa de los profesores Silvina Selzer, Ana María Pomar y Edgardo Carraza, en consonancia con otras orquestas similares que se crearon en el ámbito nacional.
Eugenia Plano, una de las responsables de la orquesta indicó “en un principio, el Jardín Municipal N° 2406, “Abracadabra” fue su espacio y, años más tarde, la Escuela Provincial N° 219 fue la elegida como sede. Rápidamente se convirtió en la casa de decenas de niños, niñas y adolescentes del barrio que se acercaban con curiosidad por eso que estaba comenzando a pasar. A lo largo de estos veinte años, fueron cientos y con ellos familias, escuelas, amigos y toda una comunidad alcanzada por la onda expansiva de lo que la Orquesta hace” preguntándose “pero, ¿qué hace? Los chicos y las chicas que llegan a la orquesta comienzan a vivir una experiencia colectiva donde el aprendizaje musical e instrumental no puede separarse de la certeza de que solo es posible hacer con otro al lado, solo es posible sonar (y bien) porque una comunidad de compañeros y profes sostienen y acompañan”. Más adelante Plano expresó “con el paso de los años, los niños y niñas de la Orquesta crecieron sabiendo lo que es trabajar la concertación y el silencio, los acuerdos y la disciplina de trabajo. También, decenas de docentes pusieron cuerpo, tiempo y profesionalidad al servicio de un proyecto que los trasciende. Enseñaron a tocar instrumentos, enseñaron partes, hicieron meriendas, ataron cordones, viajaron, fueron choferes, confidentes y cocineros, acompañaron familias, abrieron diálogo entre instituciones oficiales y no oficiales, se hicieron parte de un barrio, generando un gran puente que conectó el adentro de la orquesta y un afuera enorme que traspasó los límites de la ciudad”.