29/07/2026
📣 A 60 AÑOS DE LA NOCHE DE LOS BASTONES LARGOS
El 29 de julio de 1966, la dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía intervino las universidades nacionales y puso fin, por la fuerza, a la autonomía universitaria y al cogobierno. Esa noche, la Policía Federal irrumpió violentamente en distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires, golpeando, deteniendo y expulsando a estudiantes, docentes e investigadores.
Aquella represión no estuvo dirigida únicamente contra la universidad. Buscó disciplinar el pensamiento crítico y desarticular uno de los espacios donde se producía conocimiento comprometido con el desarrollo científico, la soberanía nacional y la transformación social. Los bastones largos golpearon cuerpos, pero también un proyecto de país que concebía a la educación pública como un derecho y no como un privilegio.
Hoy, esa memoria adquiere una renovada actualidad. La universidad pública y el sistema científico argentino atraviesan una situación crítica, marcada por un profundo ajuste presupuestario, el deterioro de los salarios de docentes e investigadores y una drástica reducción de la inversión en ciencia y tecnología, ubicándose en niveles históricamente bajos en comparación con los recursos destinados apenas unos años atrás. Defender la universidad pública es también defender la producción de conocimiento al servicio de las necesidades de nuestro pueblo y el derecho de las futuras generaciones a estudiar, investigar e innovar en su propio país.
Como trabajadoras y trabajadores judiciales, esa realidad también nos interpela. Gran parte de quienes hoy integran el Poder Judicial se formaron en universidades públicas. Del mismo modo, una justicia democrática necesita de una universidad libre, autónoma y plural, capaz de producir saberes críticos que fortalezcan los derechos, amplíen el acceso a la justicia y contribuyan a la construcción de instituciones más igualitarias.
A 60 años de la Noche de los Bastones Largos reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la universidad pública, la ciencia nacional, la libertad académica y la memoria de quienes sostuvieron el conocimiento aun frente a la persecución y la violencia.
✊🏽 Defender la educación pública y la producción científica no es sólo preservar un legado histórico: es decidir qué país queremos construir y qué justicia necesitamos para garantizar los derechos de nuestro pueblo.