02/07/2026
Te llega un inverter con la placa quemada. La conseguís, la colocás, enfría, cobrás. Perfecto… hasta que a los días el cliente te vuelve a llamar.
Le pregunté a Ariel Viola, instructor del entrenamiento, y me paró en seco: el problema nunca es cambiar la placa. Es entender por qué se quemó.
Sin descarga a tierra, con línea y neutro mal polarizados, esa placa nueva se vuelve a quemar. Y la segunda vez la ponés vos, gratis, y quedás mal con el cliente.
Diagnosticar el origen y no el síntoma: eso es criterio. Y es lo que entrenamos el 11 de julio sobre equipos reales.
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