16/04/2026
Hace algunos años, un director del colegio Don Bosco de Ushuaia decidió deshacerse de los originales pupitres de madera de los primeros cursos. Gracias a un amigo que trabajaba en el colegio, pude conseguir uno de ellos ya que cuando me enteré que los regalaban, no quedaba ninguno y él me consiguió uno de personas que habían llevado dos o más.
Así permaneció guardado en mi taller a la espera de su restauración y el 4to. cumpleaños de mi nieto Bautista, motivó que pusiese manos a la obra hace unos días.
26 piezas de madera de cedro fueron separadas cuidadosamente y luego de arduas horas de lija y restauración de partes dañadas, comenzó el armado. El sellador y la laca revivieron el hermoso color de la madera y la protegieron para las futuras "batallas" que afrontará.
Es probable que mi hijo mayor, papá de Bautista o mis otros 2 hijos, hayan llegado a usar ese pupitre en su niñez ya que los tres son ex alumnos del colegio; me agrada pensar en esa posibilidad.
El resultado de mi trabajo es óptimo porque el objeto original recuperado es bueno. Nunca mejor empleado el dicho popular: " es de buena madera".
En ocasiones pienso que debería realizarse un mayor esfuerzo para conservar las cosas buenas. No todo lo nuevo es mejor y eso vale para todo en la vida: las cosas materiales y también las costumbres que nos han formado en valores y espiritualidad.