29/07/2026
Una alumna de preparatoria a la que no le ponían atención en su casa y que creció escuchando todo tipo de prejuicios sobre migrantes, siempre se burlaba del acento hispano de su maestro. Cuando este la sacó del salón porque ella se burló de su pronunciación frente a todos, corrió muy indignada a quejarse con la dirección de la escuela.
Fue a decir que el maestro no solo la sacó cuando ella ejerció su libertad de expresión, sino que además era un mirón. Pero a la directora le pareció muy ambiguo el reporte de “ojo alegre”, debido a que era el primer reporte de ese tipo en los 15 años que el maestro llevaba trabajando ahí, y le ofreció a ella cambiarse de salón.
𝒪𝒸𝓊𝓇𝓇𝒾ℴ́ ℯ𝓃 ℳ𝒾𝒸𝒽𝒾ℊ𝒶𝓃
A la alumna no le gustó la oferta y fue a decirle a su papá, un hombre alto y corpulento, con barba rubia de vikingo e hijo de migrantes alemanes, para que le fuera a dar su merecido al profe.
El maestro, identificado como Rubén Godina (foto), salió de la escuela luego de impartir clases y, cuando se dirigía a su auto, fue interceptado por el papá de la alumna bully.
—¿Este es el maestro que te mira? —preguntó él.
Ella asintió y el padre empujó a Rubén, mandándolo a volar muy lejos del camino.
El maestro, de 1.69 y sesenta kilos, cayó sobre el pasto como juguete de Toy Story lanzado con coraje. Se levantó y se sacudió la hierba. Vio que el grandote se dirigía hacia él como Polifemo caminando hacia Ulises.
El detalle es que el profe Rubén se había criado en una calle conflictiva de Matamoros, Tamaulipas. Se enfrentó antes a pandillas, al crimen organizado y, peor aún, al despecho de exnovias tamaulipecas. ¿Qué le iba a hacer un güero mamón que come carne asada con tenedor y cuchillo?
Se puso en pose de pelea y, cuando el padre irresponsable intentó ponerle una mano encima, este se agachó, lo abrazó de la cintura y, con toda la fuerza brindada por los carbohidratos y el hierro del bean and cheese en tortilla de harina que le pusieron de lonche, lo levantó y azotó al grandote contra el suelo. Este intentó levantarse, pero el profe Rubén se movió de lugar y lo pescó del cuello, como en una especie de dormilona.
Todo eso fue presenciado por la hija sociópata, quien gritaba de horror pidiendo ayuda al ver a su padre siendo derrotado por un chaparrito medio prieto que con dos caguamas llora con la de Por tu Ma***to Amor, de Chente, y que dice “complikeichon” y “tenkius” sin sentirse acomplejado.
Los gritos de la alumna alertaron a otros maestros, y estos llegaron a intentar separar al profe Rubén y al padre, pero ya se le había metido el diablo al docente con barrio y, como pitbull con caniche en el hocico, no lo soltaba. Finalmente, llegó un policía que siempre está en la escuela, disque vigilando por si un loquito pretende… ustedes saben… desquitar los traumas de su infancia con personas inocentes que van a clases, pero que siempre está de coqueto distraído con las maestras que sus maridos ya no las tocan.
El poli separó al profe Rubén y se lo llevó junto al papá fracasado de la alumna igual de fracasada. Pero solo uno de ellos dos quedó libre de cargos. Adivinen quién fue.
¿Les doy una pista?
1. En Año Nuevo, la familia de su esposa siempre pone la de:
𝑀𝑒 𝑑𝑒𝑗𝑜́ 𝑢𝑛𝑎 𝑐ℎ𝑖𝑣𝑎, 𝑢𝑛𝑎 𝑏𝑢𝑟𝑟𝑎 𝑛𝑒𝑔𝑟𝑎, 𝑢𝑛𝑎 𝑦𝑒𝑔𝑢𝑎 𝑏𝑙𝑎𝑛𝑐𝑎 𝑦 𝑢𝑛𝑎 𝑏𝑢𝑒𝑛𝑎 𝑠𝑢𝑒𝑔𝑟𝑎.
🅿🆄🅱🅻🅸🅲🅾 🅿🅰🆁🅰 🆃🅸. 🆂🅸🅶🆄🅴🅼🅴.
✍(◔◡◔)
La alumna, en cambio, tuvo que cambiarse de escuela por políticas de la institución, viviendo por el resto de su vida con la vergüenza de tener un padre tan tronco, y de que un migrante la hizo migrar a ella a otro plantel.