30/08/2026
ASÍ FUE LA LLEGADA DE LOS PRIMEROS EUROPEOS A TZINTZUNTZAN, LA GRAN CAPITAL DEL ESTADO UACÚSECHA TARASCO.
Por Santiago Ferreyra
En 1522, mientras el poder mexica acababa de ser derrotado, las huestes españolas dirigieron su atención hacia Michoacán. Allí se encontraba Tzintzuntzan, la gran capital política del señorío Uacúsecha Tarasco y residencia del irecha o cazonci.
En esos años Michoacán todavía era un poderoso señorío independiente, la expedición encabezada por Cristóbal de Olid fue un acontecimiento comenzó a transformar para siempre la historia de la región.
La ciudad dominaba buena parte de la cuenca del lago de Pátzcuaro. Sus amplias terrazas, plazas y cinco yácatas constituían el núcleo ceremonial y político de una sociedad gobernada por la elite Uacúsecha. El INAH estima que podía albergar alrededor de 30,000 habitantes.
Ese año, Hernán Cortés envió a Cristóbal de Olid hacia Michoacán. Al llegar a Tzintzuntzan, el cazonci Tangaxoan II optó por evitar una confrontación militar y aceptó someterse a la Corona española. Olid permaneció allí cerca de cuatro meses antes de continuar hacia Colima.
Pero aquel acuerdo no significó el final inmediato del mundo Uacúsecha Tarasco. Durante los primeros años convivieron en Tzintzuntzan la nobleza uacúsecha, la población en su mayoría purépecha, conquistadores y religiosos. La ciudad siguió siendo un centro fundamental mientras comenzaba la transformación política, económica y religiosa de Michoacán.
La arqueología actual, junto con la Relación de Michoacán y otras fuentes del siglo XVI, permite reconstruir aquel momento de contacto. Para Maravillas del México Antiguo, Tzintzuntzan representa algo más que una ciudad conquistada: es el punto donde dos sistemas políticos y culturales comenzaron una profunda transformación histórica.