24/05/2024
¡ADVERTENCIA! La nueva propuesta que les están ofreciendo es un engaño. El que se deje convencer perderá su dinero.
Cuando los dueños de los bancos y de las fiduciarias arruinan los proyectos de construcción, tras írseles la mano en el ahogo excesivo al que someten al constructor, siempre buscan un calanchín pagado que les ayude a envenenar constantemente a los compradores del proyecto en contra del constructor. Así la gente se enceguece en su frustración y no ve la realidad. Lo cierto es que, cuando este tipo de negocios fracasa, es imposible que la responsabilidad sea de constructor ya que el constructor no recibe dinero para hacer obra, sino que tiene que hacer obra para que luego el banco y la fiduciaria le paguen lo que ya se hizo, tras verificar en obra y en facturas el avance. Y la utilidad del constructor, si es que hay, solo se verá tras el final exitoso del ejercicio. Así no puede suceder que el constructor se embolsille dinero alguno y abandone la obra. Y para rematar, todo lo que se hace en la obra ya está a nombre del banco, no del constructor. Argumentos ridículos como el de decirle a la gente que sucede que el constructor no aportó la información sobre los pagos de los compradores son una burla a la ingenuidad y enojo de los compradores, pues los mismos compradores podrían darse cuenta que los pagos los hicieron en el banco y por lo tanto son los banqueros quienes deben tener la información de los pagos. Pero las personas no reflexionan sobre lo que les dicen y tener al constructor como culpable les da alivio y gusto, aunque tengan las manos vacías. Banqueros y fiduciarias en general tienen éxito con su estrategia de enlodar a los constructores para ellos mantener su buen nombre. Pero no siempre les resulta. Hay proyectos fracasados donde los compradores no se dejan convencer del calanchín de turno y tienen la objetividad suficiente para darse cuenta que es responsabilidad legal de banqueros y sus fiduciarias proteger los recursos de los fideicomitentes. Entonces en lugar de hacerse paliativos con chismes hacia el constructor, se asesoran, demandan a los verdaderos responsables y ganan, porque la ley es clara en cuanto a los derechos de los compradores y las obligaciones de banqueros y sus fiduciarias.