Universo García Lorenzo

Universo García Lorenzo U + D arquitectura. Estudio de Diseño

25/08/2026
20/08/2026

SAMBUMBIA
Publicado por D. Jácome

El ron no es un componente de esta bebida, pero está vinculada a la caña de azúcar y también a nuestra historia. Baste comentar que, en 1763, una de las medidas establecidas por el Conde de Ricla al ser nombrado Capitán General de la Isla, fue el derecho de cobrar dos pesos sobre cada barril de aguardiente que se destilaba en los ingenios y de un real sobre el barril de la bebida llamada “sambumbia”, de extraordinario consumo entre el pueblo en aquellos tiempos.

En Cuba Sambumbia o agua de sambumbia, se le llama a una bebida fermentada, preparada con agua, melado de caña y ají. En algunos textos también describen que se le adicionaba una mazorca de maíz seco y quemado.

Es probablemente originaria de África y cuando se le agrega ají picante recibe la denominación de “frucanga”. Datos que confirmo en el “Diccionario Provincial de Voces Cubanas” de Esteban Pichardo, publicado en 1849, del que con frecuencia tomo referencias:

SAMBUMBIA:
Bebida hecha de miel de caña y agua; se le agrega ají guaguau. (véase Frucanga)
FRUCANGA:
Sinónimo de zambumbia, con la diferencia que suele agregársele ají guaguau.

Según este mismo diccionario el ají Guaguao, de hoja pequeña y el fruto del tamaño de la pimienta, rojo o amarillo cuando madura, mui picante y usado mayormente en Tierradentro.

Esta bebida fermentada, que se consume desde el siglo XVIII, aún forma parte de la gastronomía tradicional mexicana. Allí se compone con distintos ingredientes, que pueden incluir el maíz, la cebada, la cáscara de piña, la manzana, la naranja, la guayaba y otros.

Pero el término también hace referencia a aquellas bebidas o comidas mal preparadas, cuyo aspecto es desagradable o muy aguada sin su sabor original. Don Fernando Ortiz, en el libro de cocina “Gusta Usted” editado en 1956, refiriéndose al término sambumbia nos dice que ”…en Cuba se extendió el vocablo a toda bebida muy aguada, de poco agrado o mal gusto…”.

Cirilo Villaverde le atribuye el vocablo a los africanos y lo fundamenta por ser su raíz principal el fonema “mbi” que en bantú significa "malo", "abominable", etc., lo que coincide con lo expresado por Ortiz al hacer referencias a dicho término. Y aunque Villaverde consideraba el término mambí como un título muy honroso, cita que el fonema “mbi” también forma la voz mambí, una palabra que en las Antillas, en su momento, también fue muy despectivo.

Hoy en día son escasas las referencias en torno al consumo y preparación de la sambumbia (zambumbia), no obstante, en México existen datos que registran su consumo desde la época de la colonia.

Una transcripción que se hiciera de un manuscrito atribuido a Antonio de Pineda (1753-1795), contiene la explicación de cómo elaborar 77 bebidas alcohólicas que se tomaban en la Nueva España en el siglo XVIII.
Respecto a la sambumbia dice:
“Tostada la cebada y majada (molida groseramente), se echa agua y en término de cuatro o cinco días fermenta y la endulzan con miel o panocha”.

Todas las variadas recetas resultan curiosas e interesantes y aún podría comentarles sobre otras definiciones sobre esta palabra, pero lo que realmente me pareció sorprendente fue encontrar que su consumo por los esclavos, al menos los llamados bozales, fuera considerado “pecado”. (Bozal era considerado el negro nacido en África, cualquiera que sea el tiempo de su emigración)-

El negro bozal, se consideraba “…un bicho peligroso al que se debe domesticar cuanto antes…”. Y siendo así considerados, no resulta extraño que en 1823 se imprimiera en la Oficina de Boloña, sita en la calle de Obrapía número 37 el siguiente libro:
“…Explicación de la doctrina cristiana, acomodada a la capacidad de los negros bozales... / por un presbítero de la Congregación del Oratorio de la Habana; y se dedica a los Padres Capellanes de los Ingenios….”

Sólo con su título ya pueden imaginar su contenido, pero no puedo contener la publicación de algunos párrafos que he seleccionado, donde se ofrece una “metodología”, a los Padres Capellanes de los ingenios, para instruir a los negros bozales en la confesión, y donde se referencia sobre el carácter pecaminoso de beber sambumbia… Estoy seguro que disfrutarán con su lectura…

“…Luego él dice: diez días perdí la Misa, culpa mía: tres viajes deshonré á los mayores, son trece: dos veces maté animal ajeno, son quince: tres viajes bebí aguardiente, ó sambumbia, ó vino, pasa mi cabeza, culpa mía, son diez y ocho pecados… Si un pecado mortal merece un in****no, diez y ocho pecados mortales es menester diez y ocho in****nos para castigarlos!...”

“…Qué bueno que es Dios! Ninguna gente puede aguantar tanto, ni mi amo, ni mi mayoral, ni mi madre misma que me parió. Pues yo no quiero ser más malo con Dios, que es tan bueno para mí: yo voy a ajustar mis cuentas, yo voy á confesar mis pecados, y á pedirle que me perdone, para no volver á hacer pecados nunca en mi vida…”

“…Con esta pesadumbre, que le hace llorar su corazón, se va a confesar, y le dice al Padre (que está en lugar de Jesucristo, porque Jesucristo mismo lo ha puesto allí para que perdone los pecados de los que se confiesan bien):
Padre mío yo he hecho muchos pecados; yo he perdido culpa mía diez Misas; he levantado falso testimonio dos viajes; me he emborrachado tres veces: he robado las
gallinas de mis compañeros una vez, y así todos los pecados que él sabe que ha hecho; no vaya a decir mentiras, ni á poner ni a quitar pecados…”

“…Así es como se confiesa quien quiere que Dios le perdone sus pecados sin que sea menester que el Padre se lo pregunte todo, como sacando los pecados con garabato…”

¡Amén!

CUBA EN LA MEMORIA 17/08/2026

20/08/2026

RON HAVANA CLUB
Publicado por D. Jácome

El ron Havana Club se comercializa desde 1934... pero el inicio de su historia se remonta a 1878, año en el que Don José Arechabala abrió la destilería “La Vizcaya” en Cárdenas, Matanzas. El nombre del ron respondió a las raíces tradicionales cubanas, a la capital La Habana y al prestigio internacionalmente conocido de sus clubes nocturnos en aquel entonces.

José Arechabala, procedente de Bilbao, Viscaya, llega a La Habana, con 15 años, el 21 de septiembre de 1862. Se traslada a la ciudad de Matanzas, donde comienza a trabajar con un familiar. En 1873 el Márquez de Álava lo nombra apoderado de sus negocios en Cárdenas, trasladándose a esa ciudad, la que elige para establecerse definitivamente con su familia y buscar fortuna, ya que era entonces una nueva ciudad, con ferrocarril, un puerto muy activo, y prosperidad visible en todas partes.

En 1878 se establece por cuenta propia y funda “La Vizcaya”, una destilería de alcohol y refinadora de azúcar, origen de la firma actual. Situada junto al mar, en la bahía de Cárdenas, comenzó siendo una destilería de aguardiente y alcohol para usos domésticos, con sus derivados de melazas y azúcar en bruto.

En 1888 su compañía ya era tan rentable, que fue capaz de seguir prosperando a pesar de sufrir una pérdida, de más de $50,000.00 en daños y perjuicios, causados por un terrible huracán que azotó el municipio, además de las consecuencias inevitables de la Guerra de Independencia (1895 – 1899), que supuso el bombardeo de Cárdenas y el colapso del comercio internacional.

No obstante, a comienzos del siglo XX ya era una industria relevante. En su expansión diversificó los productos, apoyándose en una creciente flota de barcos para su distribución. En 1903 inaugura una planta de refinería de azúcar, logrando tal producción que incluso para 1917 comenzará a exportarla. Para 1953 producía un millón de libras diarias.

En 1902, Don José trajo a la fábrica a su sobrino y ahijado, José Fermín Iturrioz y Llaguno, para ayudarle haciendo labores de limpieza y otros trabajos menores. Su madre había quedado viuda con cuatro hijos y él era el mayor, por lo que con solo 13 años se tuvo que convertir en cabeza de familia, teniendo que económicamente, lo que pudo hacer sin abandonar sus estudios. A los 17 años era reconocido como un joven brillante y demostró ser un excelente hombre de negocios.

La sociedad cambia en 1921 su nombre por el de “Compañía José Arechabala S.A. y contaba con los más modernos equipos, amplias secciones de fermentación, depósitos y todas las necesarias instalaciones: almacenes de azúcares crudos y refinados, refinería, destilería, elaboración de confituras, siropes, alcoholes, mieles, terminal marítima para sus exportaciones, etc.

En 1923 fallece el fundador, pero la compañía continúa creciendo y diversificándose. Baste mencionar otros productos elaborados por Arechabala: “Caña 1920” Arechabala, vermouth “Quirinal”, “Triple Sec”, ron Fino” Obscuro”, aguardiente “K Za Ya” (Casalla), vino quinado “Relicario”, crema de café “Mamamia, “Manzana del Paraiso”, aguardiente de uva “Superior”, “Apricot Brandy”, vinos “Goliath”, etc, …

José Fermín en 1926 toma las riendas de la empresa. Era un mal momento, ya que Cárdenas todavía se encontraba en medio de una desaceleración económica iniciada antes del cambio de siglo y además había perdido gran parte de su base industrial, al trasladarse su “Compañía de Ferrocarriles” a La Habana, lo que implicó la correspondiente pérdida de la población y de riqueza.

José Fermín, al frente de la compañía, se asocia con un joven y brillante ingeniero, Manuel F. Arias, quien es capaz de unirse al sentido y dirección de la empresa y con su apoyo y su capacidad, hacen que la compañía escale a alturas sin precedentes en la economía cubana.

Entre otras líneas de la destilería, produce el “mofuco”, inmejorable carburante que comenzó a producirse en marzo de 1932, lo que convierte a Arechabala en pionera de la elaboración de un carburante nacional, utilizando el alcohol como base.

Es en 1934, como ya les comenté, que se comienza a producir y comercializar el ron “Havana Club” a partir del aguardiente “Arechabala”; además de otros rones y licores, entre los que destaca el ron “Arechabala 75”, considerado como el mejor ron añejo del momento. En 1935 inaugura, en el palacio de los “Condes de Casa Bayona”, en la Plaza de la Catedral de La Habana, el bar privado y las oficinas principales de la compañía. Esta edificación construida por el primer Conde en 1720, es actualmente el “Museo Colonial”.

En 1936 inaugura la fábrica de caramelos y desde 1943 destila alcohol absoluto, que se comercializa bajo el nombre de “Alcoelite”. Aún en Cuba se utiliza este término. Solo la planta de destilación, en 1950, ya tenía la capacidad de producir 125,000 litros diarios de rones, sin duda, especiales e inmejorables.

Los Arechabala eran corredores de azúcar en el mercado mundial, producían otros productos además del ron marca Havana Club, como anís , aguardiente, crema, coñac y ginebra con la marca Arechabala, coñac marca Relicario y Tres Arbolitos,. También eran representantes del whisky Chivas Chivas Regal, Martin´s V.V.O. y otras bebidas de importación.

Como curiosidad, ya les comenté que este ron tiene el record de haberse fabricado en tres provincias diferentes de Cuba: De sus orígenes en la ciudad de Cárdenas, en Matanzas, pasó a fabricarse en el municipio de Santa Cruz del Norte, de La Habana, pero este municipio ahora es uno de los que conforman la provincia de Mayabeque… ¿ Aún faltará alguna otra?.. (

Sabemos que también se produce en otro país, pero esto es CUBA EN LA MEMORIA.
De lo que no hay dudas es que el ron "Havana Club" está íntimamente ligado a la cultura cubana y los cubanos deben sentirse orgullosos de lo que ha llegado a ser un auténtico símbolo nacional, incluso hasta nuestros días.

Pero también debemos recordar merecidamente a los Arechabala…

CUBA EN LA MEMORIA 18/08/2026

20/08/2026

RON BACARDÍ , CUBA
Publicado por D. Jácome

En el año 1838, cuando no existía en el país un solo negocio o industria regularmente organizada, prácticamente solo la de compra-venta de esclavos, un inglés, Mr. Nunes, montó en Santiago una humilde destilería, con el propósito de aprovechar las mieles de caña en la preparación de aguardientes que le permitiesen competir con los que se elaboraban en Jamaica y en la Martinica.

La instalación del alambique era pobre y muy modesta, pero con su producto abastecía a las ciudades de la provincia oriental y posteriormente a toda la Isla. Más tarde logró embarcar, para mercados europeos y americanos, pequeños cargamentos de sus licores, entonces sin marca industrial que los distinguiese.

Sin embargo, el negocio no creció mucho debido al atraso destilero de la época y la carencia de fuerte capital con que movilizarlo. Mr. Nunes manejó con éxito relativo su fábrica durante 24 años, logrando un abundante capital, pero sin conseguir que sus productos traspusiesen victoriosos las fronteras. En 1862 su destilería será comprada por Facundo Bacardí y Massó.

Facundo Bacardí, nacido en Sitges, Barcelona, en 1814, era hijo de un comerciante de vinos de Tarragona (Cataluña, España), que había llegado en 1830 junto con su familia a Cuba, estableciéndose en Santiago de Cuba. En 1843 contrae nupcias con Amalia Victoria Moreau, santiaguera, hija natural de una emigrada franco-haitiana y de un capitán de Napoleón, dueño del cafetal “El Amor”.

Desde su asentamiento en Santiago, Facundo y sus hermanos trataron de imponer su genio comercial. En la misma década del 30, sus hermanos Juan y Magón aparecen asociados con otros catalanes en la regencia de un almacén de víveres y ferreterías, así como en una pulpería. Mientras, el mismo año de su matrimonio, Facundo establece con Juan Carbonell y Bory una tienda de mercancías varias en la calle Enramadas y poco después, abren en El Cobre una mercería.

Sin embargo, las crisis comerciales que azotan a Santiago en la década de 1850-60 impiden el despegue de los empecinados hermanos, por lo que venden el comercio de El Cobre y el 22 de ese mismo mes se declaran en quiebra.

Siempre dispuesto a empezar, a finales de los años 50 del siglo XIX, Facundo decide convertirse en consignatario de las ruinosas goletas que viajaban entre Santiago de Cuba y las islas del Caribe. En 1860 a bordo de “La Esperanza”, fondea en el puerto de la Isla de Martinica a la espera del paso de un huracán.

Facundo, en una noche de tragos, conoce a un refinado y elegante francés, al que por cortesía le promete un sitio en “La Esperanza” y trasladarle a Santiago. Fiel a su palabra, lo dejó embarcar con sus dos maletas, en que solo llevaba algunos litros de un ron dulzón, pero despojado de la dureza del famoso ron jamaicano que bebían los santiagueros.

El francés, del cual se desconoce su nombre, le confesó que su oficio era vinatero y, en prueba de agradecimiento por la travesía, le confesó la fórmula secreta para fabricar aquel ron suave y fino, fuerte y agradable a la vez, con el que podría adueñarse del mercado de licores en la villa de Santiago de Cuba. Nació así el misterio de Bacardí.
Finalmente, teniendo en su poder dicha fórmula satisfactoria, inédita hasta entonces en el mercado, es que adquiere la antigua destilería de Mr. Nunes, el 4 de febrero de 1862 y funda la empresa “Bacardí”. De los cuatro alambiques existentes en Santiago hacia 1862, el llamado “El Marino”, propiedad de Manuel Idral y Compañía, también pasará a manos de Bacardí y Compañía, el 24 de febrero de ese año, fecha considerada como la del nacimiento oficial de lo que sería la fábrica de Ron Bacardí.

Facundo Bacardí y Massó, aun sin suponer que su apellido iba a ser tan célebre en el mundo como el de Napoleón, se entregó por completo a la fabricación de un brandy perfecto a base de mieles de caña, que fuese superior a cuanto conocía.

A partir de entonces todo fue remozado: los alambiques, los filtros, los rectificadores; el edificio. Las últimas creaciones de la mecánica en materia de destilación y beneficio de alcoholes, fueron instalados en su fábrica de Santiago. El Ron Bacardí se hizo tan grande en Cuba como en el extranjero. En aquella era de prosperidad industrial se crearon los tipos de Ron "1873", "Carta Blanca" y "Carta de Oro", que sorprendieron y asombraron a todos los bebedores del mundo.

El Ron Bacardí obtuiene Medallas de Oro, Diplomas y Premios en las Exposiciones universales de Filadelfia en 1876; Barcelona, 1888; Madrid, 1877; Matanzas, 1881; París, 1889 y 1900; Chicago, 1883; Búfalo, 1901; Charleston, 1902; Burdeos, 1895; San Luis, 1904; Habana, 1911; Panamá, 1915, y en la de San Francisco de California.
Incluso llegó a ser considerado beneficioso para la salud ya que, recomendado por el médico de Palacio, Alfonso XII, rey de España, se curó una peligrosa gripe en 1899, por lo que en gratitud, y por Real Orden, a la casa Bacardí se le otorga la distinción de “Proveedores de la Real Casa”.

En cuanto al símbolo que la distingue corporativamente, según la historia familiar, una colonia de murciélagos habitaba en las vigas de la destilería original en Santiago de Cuba. En busca de una marca para el nuevo ron, la esposa de Don Facundo, Doña Amalia, sugirió usar un murciélago como imagen inconfundible para el producto, lo que la ha distinguido hasta la actualidad.

No ajenos a la vida política y social del país, sus hijos Emilio y Facundo apoyaron públicamente la insurrección independentista de 1868, lo que ocasionó algunos problemas a la empresa con las autoridades. Luego de la muerte de don Facundo, su hijo mayor, Emilio Bacardí, tomó las riendas del negocio familiar. No obstante, debido a sus actividades subversivas y las de su hijo, quien era un destacado mambí, en contra de los gobernantes españoles, tuvo que salir al exilio en 1890.

Emilio tuvo contactos con José Martí en 1892 en Nueva York y luchó por la Independencia de Cuba, quedando sus hermanos menores al frente de la empresa.
Luego de la guerra de independencia en 1899, Emilio Bacardí regresa a Cuba y es nombrado Alcalde de la ciudad. Fue el primer alcalde republicano de Santiago de Cuba, elegido en 1901 con el 61% de los votos.

En el desempeño de tales funciones fundó e inauguró, el 12 de febrero de 1899, el primer Museo construido en Cuba, que lleva su nombre y que tuvo por sede inicial los números 25 y 27 de la calle “Santo Tomás” (Félix Pena). Daba con ello un paso importantísimo en la preservación del legado histórico de los luchadores por Cuba libre. En 1902 ocupó de nuevo la alcaldía, ahora por votación popular, prosiguiendo su obra en favor de la cultura con la apertura de una biblioteca —anexa al museo— y de la Academia Municipal d Bellas Artes.

Entre otros servicios brindados, también extendió la electrificación a su ciudad natal y pavimentó gran parte del casco urbano, todo lo que le valió el reconocimiento oficial de “Hijo predilecto de Santiago de Cuba”.

Bacardí, como les comentara en otra publicación, es mucho más que un ron, es parte de la historia y orgullo de nuestro país.

CUBA EN LA MEMORIA 19/08/2026

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