20/08/2026
RON BACARDÍ , CUBA
Publicado por D. Jácome
En el año 1838, cuando no existía en el país un solo negocio o industria regularmente organizada, prácticamente solo la de compra-venta de esclavos, un inglés, Mr. Nunes, montó en Santiago una humilde destilería, con el propósito de aprovechar las mieles de caña en la preparación de aguardientes que le permitiesen competir con los que se elaboraban en Jamaica y en la Martinica.
La instalación del alambique era pobre y muy modesta, pero con su producto abastecía a las ciudades de la provincia oriental y posteriormente a toda la Isla. Más tarde logró embarcar, para mercados europeos y americanos, pequeños cargamentos de sus licores, entonces sin marca industrial que los distinguiese.
Sin embargo, el negocio no creció mucho debido al atraso destilero de la época y la carencia de fuerte capital con que movilizarlo. Mr. Nunes manejó con éxito relativo su fábrica durante 24 años, logrando un abundante capital, pero sin conseguir que sus productos traspusiesen victoriosos las fronteras. En 1862 su destilería será comprada por Facundo Bacardí y Massó.
Facundo Bacardí, nacido en Sitges, Barcelona, en 1814, era hijo de un comerciante de vinos de Tarragona (Cataluña, España), que había llegado en 1830 junto con su familia a Cuba, estableciéndose en Santiago de Cuba. En 1843 contrae nupcias con Amalia Victoria Moreau, santiaguera, hija natural de una emigrada franco-haitiana y de un capitán de Napoleón, dueño del cafetal “El Amor”.
Desde su asentamiento en Santiago, Facundo y sus hermanos trataron de imponer su genio comercial. En la misma década del 30, sus hermanos Juan y Magón aparecen asociados con otros catalanes en la regencia de un almacén de víveres y ferreterías, así como en una pulpería. Mientras, el mismo año de su matrimonio, Facundo establece con Juan Carbonell y Bory una tienda de mercancías varias en la calle Enramadas y poco después, abren en El Cobre una mercería.
Sin embargo, las crisis comerciales que azotan a Santiago en la década de 1850-60 impiden el despegue de los empecinados hermanos, por lo que venden el comercio de El Cobre y el 22 de ese mismo mes se declaran en quiebra.
Siempre dispuesto a empezar, a finales de los años 50 del siglo XIX, Facundo decide convertirse en consignatario de las ruinosas goletas que viajaban entre Santiago de Cuba y las islas del Caribe. En 1860 a bordo de “La Esperanza”, fondea en el puerto de la Isla de Martinica a la espera del paso de un huracán.
Facundo, en una noche de tragos, conoce a un refinado y elegante francés, al que por cortesía le promete un sitio en “La Esperanza” y trasladarle a Santiago. Fiel a su palabra, lo dejó embarcar con sus dos maletas, en que solo llevaba algunos litros de un ron dulzón, pero despojado de la dureza del famoso ron jamaicano que bebían los santiagueros.
El francés, del cual se desconoce su nombre, le confesó que su oficio era vinatero y, en prueba de agradecimiento por la travesía, le confesó la fórmula secreta para fabricar aquel ron suave y fino, fuerte y agradable a la vez, con el que podría adueñarse del mercado de licores en la villa de Santiago de Cuba. Nació así el misterio de Bacardí.
Finalmente, teniendo en su poder dicha fórmula satisfactoria, inédita hasta entonces en el mercado, es que adquiere la antigua destilería de Mr. Nunes, el 4 de febrero de 1862 y funda la empresa “Bacardí”. De los cuatro alambiques existentes en Santiago hacia 1862, el llamado “El Marino”, propiedad de Manuel Idral y Compañía, también pasará a manos de Bacardí y Compañía, el 24 de febrero de ese año, fecha considerada como la del nacimiento oficial de lo que sería la fábrica de Ron Bacardí.
Facundo Bacardí y Massó, aun sin suponer que su apellido iba a ser tan célebre en el mundo como el de Napoleón, se entregó por completo a la fabricación de un brandy perfecto a base de mieles de caña, que fuese superior a cuanto conocía.
A partir de entonces todo fue remozado: los alambiques, los filtros, los rectificadores; el edificio. Las últimas creaciones de la mecánica en materia de destilación y beneficio de alcoholes, fueron instalados en su fábrica de Santiago. El Ron Bacardí se hizo tan grande en Cuba como en el extranjero. En aquella era de prosperidad industrial se crearon los tipos de Ron "1873", "Carta Blanca" y "Carta de Oro", que sorprendieron y asombraron a todos los bebedores del mundo.
El Ron Bacardí obtuiene Medallas de Oro, Diplomas y Premios en las Exposiciones universales de Filadelfia en 1876; Barcelona, 1888; Madrid, 1877; Matanzas, 1881; París, 1889 y 1900; Chicago, 1883; Búfalo, 1901; Charleston, 1902; Burdeos, 1895; San Luis, 1904; Habana, 1911; Panamá, 1915, y en la de San Francisco de California.
Incluso llegó a ser considerado beneficioso para la salud ya que, recomendado por el médico de Palacio, Alfonso XII, rey de España, se curó una peligrosa gripe en 1899, por lo que en gratitud, y por Real Orden, a la casa Bacardí se le otorga la distinción de “Proveedores de la Real Casa”.
En cuanto al símbolo que la distingue corporativamente, según la historia familiar, una colonia de murciélagos habitaba en las vigas de la destilería original en Santiago de Cuba. En busca de una marca para el nuevo ron, la esposa de Don Facundo, Doña Amalia, sugirió usar un murciélago como imagen inconfundible para el producto, lo que la ha distinguido hasta la actualidad.
No ajenos a la vida política y social del país, sus hijos Emilio y Facundo apoyaron públicamente la insurrección independentista de 1868, lo que ocasionó algunos problemas a la empresa con las autoridades. Luego de la muerte de don Facundo, su hijo mayor, Emilio Bacardí, tomó las riendas del negocio familiar. No obstante, debido a sus actividades subversivas y las de su hijo, quien era un destacado mambí, en contra de los gobernantes españoles, tuvo que salir al exilio en 1890.
Emilio tuvo contactos con José Martí en 1892 en Nueva York y luchó por la Independencia de Cuba, quedando sus hermanos menores al frente de la empresa.
Luego de la guerra de independencia en 1899, Emilio Bacardí regresa a Cuba y es nombrado Alcalde de la ciudad. Fue el primer alcalde republicano de Santiago de Cuba, elegido en 1901 con el 61% de los votos.
En el desempeño de tales funciones fundó e inauguró, el 12 de febrero de 1899, el primer Museo construido en Cuba, que lleva su nombre y que tuvo por sede inicial los números 25 y 27 de la calle “Santo Tomás” (Félix Pena). Daba con ello un paso importantísimo en la preservación del legado histórico de los luchadores por Cuba libre. En 1902 ocupó de nuevo la alcaldía, ahora por votación popular, prosiguiendo su obra en favor de la cultura con la apertura de una biblioteca —anexa al museo— y de la Academia Municipal d Bellas Artes.
Entre otros servicios brindados, también extendió la electrificación a su ciudad natal y pavimentó gran parte del casco urbano, todo lo que le valió el reconocimiento oficial de “Hijo predilecto de Santiago de Cuba”.
Bacardí, como les comentara en otra publicación, es mucho más que un ron, es parte de la historia y orgullo de nuestro país.
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