26/02/2026
A veces me preguntan cómo es el proceso de diseño de los espacios exteriores.
Hoy se los cuento muy brevemente a través de un proyecto de escala urbana:
la intervención urbano-paisajística de Orbetello, Italia.
Todo comienza con la historia.
Entender cómo era la ciudad, su morfología, sus materiales, cómo se vinculaba con el territorio al momento de su fundación. Orbetello se rem***a al año 273 a.C., y aún conserva sus murallas históricas, que protegían a la ciudad de ataques invasores.
Cuando se trabaja en una ciudad con tanta carga histórica, el proyecto exige respeto.
El diseño no busca borrar, sino traer al presente aquello que le dio origen: revivir su lógica, su forma y su sentido. Porque la historia tiene memoria, tiene un porqué, y como proyectistas es fundamental revalorizarla.
Luego, el foco pasa al presente:
cómo funciona hoy la ciudad, sus edificios, calles, circulaciones, estacionamientos, espacios verdes y actividades. Desde ahí, se analizan estrategias para mejorar las condiciones actuales, considerando la salud, el bienestar social, cultural, físico y ambiental.
En Orbetello, recuperamos la morfología histórica, reorganizamos y ampliamos los espacios verdes, reubicamos estacionamientos y ordenamos el tránsito, priorizando recorridos peatonales y de bicicleta, conectados directamente con el mar que abraza la ciudad.
Una ciudad pequeña, recorrible y amable.
Revalorizar la historia urbana nos permite entender de dónde venimos, vincularla con los usos actuales y proyectar ciudades más verdes, más humanas y más conscientes.
Porque diseñar paisaje urbano también es pensar hacia dónde vamos.