11/03/2026
En los últimos años se volvió muy común ver interiores “correctos”: neutros, prolijos, agradables para cualquiera.
Espacios lindos, bien resueltos… pero muchas veces intercambiables entre sí.
Ambientes que podrían ser una casa, un showroom o un Airbnb.
Desde la psicología existe un concepto llamado extended self que plantea que nuestra identidad no termina en nosotros mismos, sino que se extiende hacia lo que nos rodea: los objetos, los espacios, el entorno que habitamos.
Por eso el diseño de una casa no debería responder a una fórmula estética universal.
No todos nos sentimos igual en un mismo espacio.
Lo que transmite calma para alguien, puede sentirse frío para otro.
Lo que para uno es orden, para otro puede ser rigidez.
En nuestro trabajo intentamos ir más allá de la imagen final. Antes de proyectar, profundizamos en quién nos convoca: cómo vive, qué valora, qué necesita para habitar mejor su espacio.
Porque una casa no debería sentirse como un espacio que te represente.
Debería ser una extensión auténtica de quien la habita.
Ph inspo: