11/03/2026
Construir lo colectivo
Vivimos en una sociedad marcada por la dependencia y la explotación. El capital financiero no sólo ordena la economía: organiza el territorio, modela el trabajo y redefine el sentido del conocimiento. La ciudad se mercantiliza, la universidad se desfinancia, el empleo se flexibiliza, los derechos se relativizan. Nada de esto es improvisado. Es la actualización, en clave contemporánea, de una estructura capitalista periférica que, en Nuestra América, ha sabido combinar explotación de clase, subordinación geopolítica y disciplinamiento patriarcal en un mismo entramado de dominación.
Mirar la realidad desde nuestras organizaciones, desde una izquierda latinoamericanista y feminista, implica romper con la perspectiva dominante. Significa desplazar el punto de enunciación y asumir conscientemente nuestro lugar en la historia.
Volver a preguntarnos: ¿Qué necesita el pueblo al que pertenecemos? ¿Qué tareas nos impone este momento histórico? ¿Cómo nos organizamos -con mayor densidad, con mayor claridad, con mayor audacia- para la siguiente lucha?
Es el tiempo de nombrar con precisión nuestras definiciones: latinoamericanismo y feminismo como dimensiones de nuestra lectura histórica; anticapitalismo y socialismo como horizonte estratégico; educación popular como método de construcción colectiva. Pero esas definiciones no flotan en el aire: se encarnan en nuestra propia trinchera. Nuestra trinchera es la universidad pública, es la arquitectura pensada como práctica crítica, es el territorio donde se dirime cotidianamente el derecho al hábitat y a la ciudad.
Estas palabras se traducen en las formas concretas con las que construimos nuestra organización.
Agite y Arqcom